Bully Magnets

CATEGORÍARecursos educativos

                           México

Una de las consecuencias de la Revolución mexicana y el inicio de la dictadura del Partido Nacional Revolucionario -a partir de 1938, Partido Revolucionario Institucional (PRI)- fue la imposición de una visión de la historia de México, y por tanto de la Nación, marcada por el odio a la Iglesia católica mexicana y a la raíz hispana de México. Que los vencedores impongan su relato histórico es normal, sucede en todas partes, pero los vencedores de la Revolución lo hicieron a lo grande.

El estado consagró la visión aztequista  iniciada ya en el momento mismo de la independencia -discurso de Morelos al Congreso de Chilpancingo el 14 de septiembre de 1813, escrito por Carlos María Bustamante- visión a la que tras la Guerra de Reforma y la derrota definitiva de los conservadores en 1867 se unió un marcado anticatolicismo, atenuado durante el Porfiriato.

Los revolucionarios triunfantes fundamentaron su poder escribiendo una historia a su medida, la de una nación milenaria, identificada con los aztecas, heroicos y perfectos, conquistada y esclavizada por tres siglos, gracias a traidores y vendepatrias, identificados en el siglo XIX con los conservadores y porfiristas; nación de indios conquistados e indias violadas que sólo había alcanzado la verdadera redención con el triunfo de los buenos en la Revolución; aunque en aquella época los buenos andaban muy ocupados apagando los rescoldos de la mayor persecución a la Iglesia Católica de la Historia: la Guerra Cristera, provocada por el intento de borrar el catolicismo de México mediante psicópatas como Tomás Garrido Cabanal, gobernador de Tabasco, todo ello con el apoyo de los Estados Unidos cuyos embajadores, como D.W. Morrow, apoyaban en México lo que en su casa jamás hubieran tolerado.

Fijada durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, plasmada por los muralistas -especialmente Diego Rivera- y expandida por la Secretaria de Educación Pública (SEP) Enrique Krauze, uno de los mejores historiadores mexicanos la denominó “historia de bronce” porque consagró una división tajante entre buenos buenísimos -Cuauthémoc, Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero…- merecedores del bronce de las estatuas y malos malísimos -Cortés, Malinche, Itúrbide, Porfirio…- merecedores del desprecio y el olvido. O santos o traidores.

Las consecuencias en la nación hispana más grande han sido devastadoras, y no sólo en el callejero, la incapacidad de generar un relato histórico integrador, de asumir todas las raíces de la Nación, especialmente la más importante, la raíz hispana de la nación mexicana, nación formada en el virreinato de Nueva España, ha generado lo que el escritor mexicano Juan Manuel Zunzunegui llama traumas del pueblo mexicano.

Entre todos los acontecimientos históricos, es el acta de nacimiento de lo que tras la Independencia sería la nación mexicana el más maltratado de todos; durante décadas se enseñó en los colegios  -y aún se enseña en algunos- cómo unos centenares de españoles zarrapastrosos lograron destruir la gloriosa civilización azteca gracias a la ayuda de traidores, tras lo cual, los mexicanos vivieron esclavos hasta que los héroes de la Independencia echaron a los invasores.

“Los malditos triunfadores están en lo más profundo de nuestro infierno oficial. El malvado mayor, satanás del averno, es el triunfador absoluto, el hombre que hizo posible al México actual, país que sólo era viable sobre las ruinas de las naciones indígenas anteriores, ninguna de las cuales era México: sí, Hernán Cortés, sin cuyo triunfo no existiría el lector de esta publicación, ni sus autores… ni la publicación, ni la ciudad, ni el país. Es el padre de México porque sin su triunfo no existiría ni la población actual; pero optamos por definirnos como conquistados, vencidos, en negación absoluta del padre, español y conquistador, triunfador y por tanto malvado (…)

La psicología social mexicana tiene un magnífico tema de investigación en nuestra identificación con los vencidos y no con los vencedores, siendo hijos de ambos. Decimos que “ellos”, los españoles, llegaron y “nos” conquistaron. ¿Por qué nos llamamos conquistados si también somos conquistadores? ¿No tenemos ojos de todos los colores y pieles de todas las tonalidades? ¿No nos llamamos Carlos, Miguel, Antonio, María, Carmen? Nos apellidamos González, López, Payán, Cárdenas, Aguilar, Toledo, Segovia, Cortés. La idílica y tonta visión que tenemos del imperio azteca la pensamos en español y cuando insultamos a España la insultamos en español. Un pueblo urgido de psicoanálisis éste, donde, a pesar de tanto indigenismo, los indios no pueden ni levantarse en armas sin que un güerito se lleve los reflectores: fatalidad digna de estudio (…)

Somos un pueblo infantil que busca siempre culpables en el exterior: “Los españoles nos conquistaron”, dicen aprendiendo a autocondolerse niños de ojos azules, verdes y castaños, que se llaman Fernando y se apellidan Cortés, y la autocompasión nos enferma de un infantilismo lleno de piedad por nosotros mismos, lleno de voluntarismo para el cual todo nos lo merecemos y si no lo alcanzamos es por la maldad ajena; los gringos nos robaron los territorios del norte, a los indios buenos los emborrachan los mestizos malos, los indios olvidan sus valores. La Malinche, aunque fiel a su pueblo, oprimido por los aztecas, y por tanto enemiga de estos, ha sido elevada a símbolo de la traición. Nuestra pobreza la explicamos por el imperialismo de los Estados Unidos, que ha abierto las venas de América Latina. Pero nunca nos preguntamos por qué no somos un país imperialista y Estados Unidos un país pobre y con las venas abiertas. O somos pobres porque nuestros gobernantes son ladrones y torpes. Pero no observamos que nuestros gobernantes salen de nosotros mismos.”

Las mentiras de mis maestros (2002) / Luis González de Alba (1)

La historia de bronce fue discutida desde sus orígenes, pero en las últimas décadas el rechazo a esta visión aumentó, especialmente tras la llegada en 2000 a la presidencia de México de Juan Vicente Fox, del Partido de Acción Nacional (PAN) el primer presidente  no designado por el PRI desde la Revolución.

Así, en 2011 una película de Matías Meyer “Los últimos cristeros” reivindicó a los cristeros, ignorados y menospreciados por la historia oficial (a pesar de que la Guerra Cristera y la represión brutal del gobierno mexicano causó más de 250.000 muertos) y ese mismo año, la productora Clío, fundada por Krauze lanzó una serie para televisión “La Conquista” dirigida por Nicolás Echevarría, que presentaba a Cortés como líder de una rebelión indígena contra los mexicas, que además de unos abusones eran unos recién llegados; la serie recordó que el ejército de Cortés estaba formado por unos pocos cientos de castellanos, pocas armas de fuego y menos caballos, al que se sumaron decenas de miles de guerreros de los pueblos sometidos por los mexicas, ejército hispano-indígena del que, por cierto, descienden la mayoría de los mexicanos del centro de la República.

Dentro de esta corriente crítica con la historia oficial, la historia de bronce, cuatro geniales chavos mexicanos: Antonio Romero, Andrés Alba, Enrique López y Luis Felipe Ángeles, dirigen desde 2010 la que, para mi gusto, es una de las mejores página web de divulgación histórica que conozco: Bully Magnets

http://www.bullymagnets.com

Antonio, Andrés, Enrique y Luis Felipe se conocieron en la universidad, ninguno es historiador, pero juntos hicieron una radionovela sobre Félix Díaz (militar de la Revolución mexicana) que ganó un premio nacional y a partir de ahí decidieron hacer más materiales.

Hoy Bully Magnets tiene en su web decenas de vídeos y podcasts, la mayoría sobre historia de México, pero también tienen materiales sobre muchos otros temas, incluyendo ciencia, literatura, filosofía y en general, todo lo que les resulta interesante; aunque dicen que están destinados para jóvenes entre 20 y 30 años, los materiales son recomendables para todas las edades, y es que, aunque algunos de sus contenidos no son históricamente perfectos, siempre son didácticos y extraordinariamente divertidos.

Los vídeos son mejores que los podcast, y entre los vídeos hay de todo, la mayoría son magníficos, ya sea por romper con la historia de bronce (Aztecas…¡qué demonios?!, La tumba de Hernán Cortés, La inquisición mexicana, ¿Quién demonios fue McLane?, Miramón, Luis Napoleón Morones) resumir procesos complejos de manera sencilla (La Revolución mexicana en corto, la Revolución francesa, la Revolución rusa) o simplemente, ser divertidos y didácticos (Una navidad con Quetzalcoalt, La Catrina)…otros no tanto, como ¿Por qué tenemos religiones? que quizás explique por qué fueron invitados al Segundo Congreso Mexicano de Ateísmo o ¿Quién demonios fue Yanga?, donde entre tópicos, perdieron una magnifica oportunidad de explicar las diferencias entre el concepto de esclavitud en la Monarquía Católica y las monarquías británica o francesa.

Pero a pesar de algunos errores históricos, no deja de ser un proyecto muy chido, y es admirable que cuatro chavos tan jóvenes tengan tanto talento para contar la Historia, máxime si tenemos en cuenta que empezaron el proyecto con sus propios medios, sólo por eso, a Luis Felipe, Antonio, Andrés y Enrique se les debe perdonar cualquier cosa, ojalá hubiera muchos como ellos, y como quien dice, acaban de empezar.

De entre todos sus vídeos -o a la mexicana, videos- he escogido los dos que más me gustan, los dedicados a la gran traidora de la historia oficial mexicana, doña Marina, Malinche, una esclava indígena que fue regalada a Cortés y que terminaría siendo su traductora, amante y madre de su primogénito, uno de los primeros mestizos de América: Martín Cortés.

Disfrútenlos porque son magníficos

Pero la historia de bronce está lejos de ser superada, goza de buena salud y es probable que siga marcando la identidad nacional mexicana durante mucho tiempo, entre otras cosas porque es bandera irrenunciable de la mayoría de la izquierda mexicana, como el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Movimiento de Regeneración Democrática (MORENA).

Para personajes como el líder primero del PRD y ahora de MORENA Andrés Manuel López Obrador (nieto de emigrante español, de Cantabria) su historiador de cabecera, Pablo Moctezuma Barragán (descendiente directo de Isabel Moctezuma, hija de Moctezuma II y un conquistador español ), el hippi de los vídeos de Bully Magnets y otros popes del pensamiento revolucionario, esta visión aztequista, hispanófoba, anticatólica, victimista, fatalista y xenófoba, de héroes y traidores les viene muy bien, sin ir más lejos, en la última reforma del sector petrolero impulsada por el presidente Peña Nieto, MORENA sacó una serie de vídeos contra la reforma que llevaban títulos tan sugerentes como “Las mentiras de Hernán Cortés a 500 años de la invasión española”, pues al parecer Cortés, la Malinche y sus aliados indígenas eran ya firmes partidarios de la privatización del sector petrolero, frente a los maravillosos aztecas, benéficos, pacíficos y patriotas.

El escritor mexicano Carlos Fuentes decía que “México será un país maduro el día en que haya una estatua de Cortés en el Paseo de la Reforma” porque el complejo de inferioridad termina siendo un proyecto de inferioridad, y nada crea más complejo de inferioridad que odiar los propios orígenes.

Lo dicho, magnífico proyecto, enhorabuena Bully Magnets!!

Sto lat!!

José María Ortega

Para Sol

 

BIBLIOGRAFÍA

(1) “Las mentiras de mis maestros” Luis González de Alba. Ediciones Cal y Arena. México, 2002; pág. 12

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El origen de la palabra AZAFATA…

CATEGORÍA: PALABRAS

                           España SIGLO XX

y un poquito de la historia de la aviación comercial española…

Según la RAE, azafata significa:

(De azafate).

1. f. Mujer encargada de atender a los pasajeros a bordo de un avión, de un tren, de un autocar, etc.

2. f. Empleada de compañías de aviación, viajes, etc., que atiende al público en diversos servicios.

3. f. Muchacha que, contratada al efecto, proporciona informaciones y ayuda a quienes participan en asambleas, congresos, etc.

4. f. Criada de la reina, a quien servía los vestidos y alhajas que se había de poner y los recogía cuando se los quitaba.

En octubre de 1919 (1) el gobierno de Joaquín Sánchez de Toca, creó el Servicio Postal Aéreo, aunque como ninguna empresa española pudo asumirlo, fue una empresa francesa la que se llevó el gato al agua y ganó la concesión de la primera línea comercial aérea española, la línea Barcelona-Alicante-Málaga-Tánger.

Al rey Alfonso XIII, de madre austriaca y esposa británica, no le agradaba la idea de ver a aviones franceses transportando correo español, por lo que auspició el nacimiento de nuevas compañías y rutas comerciales…sobre todo, si eran de sus amigos.

No era una época fácil, España vivía sumida en una crisis económica y política, en ese año, el Rey gracias a las amplias prerrogativas que le daba la Constitución de 1876, hizo y deshizo con cuatro Presidentes del Consejo de Ministros diferentes: Álvaro Figuera, Antonio Maura, Joaquín Sánchez de Toca y Manuel Allendesalazar.


Alfonso XIII

En ocho años los varones españoles votaron en cinco elecciones generales (1916,1918,1919,1920 y 1923) tuvieron 14 gobiernos diferentes (2) y en 1922 fueron testigos del mayor desastre miliar de España en la guerra intermitente contra las tribus bereberes del norte de Marruecos, el Desastre de Annual. Un año más tarde, y con una investigación de responsabilidades que parecía señalar al Rey, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera dio un golpe de estado y suspendió la Constitución.

Tales vaivenes políticos tuvieron reflejo en el nacimiento de la aviación comercial española, marcado por la corrupción y la estupidez; en 1929 el Directorio Militar quiso ordenar el sector y fusionó a las diferentes compañías -Iberia, LAE, UAE, Compañía Española de Aviación, CETA y la compañía de dirigibles Transaérea Colón- en una sola, la Concesionaria de Líneas Aéreas Subvencionadas -CLASSA-, de corta vida, pues en 1931 fue proclamada la Segunda República Española, y el gobierno decidió nacionalizarla y cambiarla de nombre, CLASSA pasó a ser Líneas Aeropostales de España, LAPE.

Iberia, que en 1929 solo era una compañía más de las fusionadas en CLASSA, había nacido en 1927, con capital de la compañía alemana Lufthansa, y durante los años siguientes, siguió existiendo, aunque sin rutas ni aviones.

Durante la Guerra Civil (1936-1939) los aviones de la LAPE quedaron en la zona controlada por el Gobierno, y los alzados se vieron en la necesidad de crear su propio servicio comercial, para lo que decidieron reactivar la empresa Iberia, con la ayuda del gobierno alemán de Hitler. El 16 de agosto de 1937 Iberia volvía a volar.

Por ley de 7 de junio de 1940 (3) el gobierno de Franco concedió a Iberia la exclusiva del transporte de personas, correo y mercancía dentro del territorio español, así como las líneas al extranjero que fueran establecidas en virtud de acuerdos internacionales.

El 5 de septiembre de 1941 se aprobaron los estatutos de la compañía, Jesús Rubio Paz fue nombrado presidente del Consejo de Administración, y César Gómez Lucía, Director Gerente. Fue el general César Gómez Lucía quien pensó que sería bueno que Iberia dispusiese, al igual que otras compañías (4) de personal femenino para atender a los viajeros en los vuelos transatlánticos; la idea no era nueva, ya en los tiempos de la LAPE don César habia intentado reclutar camareras de élite para los Douglas DC-2 que iban a hacer la línea París – Madrid. Pero no tuvo éxito, sin saber muy bien la razón, las únicas chicas que estaban dispuestas a volar procedían de las principales heladerías de Madrid, y ninguna de ellas hablaba francés.

Don César empezó a pensar que quizás fuera la denominación de camarera lo que espantaba a las posibles candidatas, que él quería que perteneciesen a familias aristocráticas, o al menos, adineradas, y se puso a buscar otro nombre, pidió ayuda a la RAE, que recomendó “provisora”, término que no convenció a don Cesar, siguió buscando, y una tarde leyendo una historia del carlismo, lo encontró, allí se hablaba de las camareras de las reinas moras, denominadas azafatas, nombre que derivaba de As-safat, el canastillo de las joyas reales; puesto que los pasajeros iban a ser tratados como reyes -y teniendo en cuenta el precio del billete, no era para menos- sus camareras serían azafatas.

Iberia puso un anuncio en el periódico ABC, buscaban chicas de la alta sociedad, educadas y políglotas; la primera en ser contratada fue María Encarnación Ruiz de Gámiz, “Marichín”, que tenía dos títulos de nobleza, el de marquesa de Ulzurrum y el de condesa de Casa Angulo. Cosas de las palabras, probablemente si el anuncio hubiera puesto que se buscaban camareras, no habría respondido.

Tras Marichín se sumaron otras, María Luisa Relaño, Inés Rostache y María Victoria Escardo. Su primer viaje tuvo lugar el 22 de septiembre de 1946, en un Douglas DC-4 con destino a Buenos Aires, tras más de 30 horas, llegaron a la ciudad brasileña de Natal, y de ahí a Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires. Al año siguiente se incorporó a la plantilla el primer azafato, Fernando Castillo.

No obstante, no fueron las primeras mujeres en volar en España, la primera fue Eladia Montesino-Espartero y Averly, el día 18 de junio de 1919, en el aeródromo de Cuatro Vientos, en un avión pilotado por el francés Boulard.

Eladia Montesino Espartero con el piloto Boulard en Junio de 1919

Eladia y Boulard

Fuente: web del Ejército Aire

Hoy el término azafata se ha popularizado en todo el mundo hispanohablante, sus significado se ha ampliado, aunque en algunos países de Hispanoamérica se prefieren otras palabras como aeromoza, sobrecargo, o las más técnicas, y también utilizadas en España, auxiliar de vuelo y tripulante de cabina de pasajeros.

José María Ortega Sánchez

Para Nayeli

NOTAS

(1) En 1919 también se inaugura el Metro de Madrid, tenía solo una línea que iba desde Cuatro Caminos a Sol

(2) Los Presidentes del Consejo de Ministros fueron: Manuel García Prieto (4 veces, entre ellas, la última antes del golpe de estado de Primo de Rivera) Antonio Maura (3 veces), Eduardo Dato (2 veces), el Conde de Romanones (2 veces), Manuel Allendesalazar (2 veces), Joaquin Sánchez de Toca, José Sánchez Guerra y Gabino Bugallal, que llegó al poder tras el asesinato de Eduardo Dato

(3) Ese mismo año se crea la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, RENFE

(4) La primera azafata de la historia fue la norteamericana Ellen Church, que fue contratada por Boeing; su primer vuelo como azafata tuvo lugar en 1930. La primera azafata que voló en Europa fue Nelly Hedwig Diener, con Swiss Air, pocos meses después murió en el primer accidente aéreo de la compañía suiza, solo tenía 22 años.

BIBLIOGRAFÍA

“A estas alturas.Historias de la aviación comercial de España”. Carlos Pérez San Emeterio. Editorial Noray, Barcelona 2003

http://www.ejercitodelaire.mde.es

http://www.gacetaeronautica.com

http://www.nelly.ch

Una Navidad con Quetzalcóatl

CATEGORÍA: México

México 1930. Pascual Ortiz Rubio acababa de llegar a la presidencia de México después de que su partido, el Partido Nacional Revolucionario (PNR) que es el nombre con el que se fundó lo que hoy es el Partido Revolucionario Institucional (PRI), hubiera amañado las elecciones.

Ortiz Rubio era un presidente de paja, pues el verdadero jefe de México era el ex presidente Plutarco Elías Calles, le llamaban “el Jefe Máximo de la Revolución” y no era para menos pues él fue el verdadero ganador de la Revolución mexicana, un conflicto hoy mitificado, en palabras de J.M. Zunzunegui “no fue una revolución sino una matanza de 25 años con el único fin de tomar el poder” (1) entre señores de la guerra azuzados por las potencias internacionales.

Elías Calles y con él la Revolución triunfante, promovió un nacionalismo aztequista, antihispánico y profundamente anticatólico, lo que, entre otras cosas, provocó la Primera Guerra Cristera (1926-1929), la mayor persecución del catolicismo de la Historia que dejó más de 250.000 muertos.

Sólo dentro de este ambiente puede comprenderse que Ortiz Rubio, quien había sido elegido a dedo por Elías Calles fundamentalmente porque al llevar muchos años fuera de México carecía de apoyos dentro del país, decidiese congraciarse con su padrino intentando eliminar a los Reyes Magos y Santa Claus, especialmente a este último, porque además había sido introducido en México durante el odiado -por los revolucionarios- gobierno de Porfirio Díaz.

Y se puso manos a la obra; el 27 de noviembre de 1930 uno de los principales periódicos mexicanos titulaba “Quetzalcóatl será el símbolo de la Navidad en nuestro país” y recogía las declaraciones del secretario de Educación Pública Carlos Trejo y Lerdo de Tejada:

“Ayer estuve comiendo con él (presidente de la república Pascual Ortiz Rubio) y durante la comida estuvimos acordando y me dio la idea de sustituir las tradiciones extranjeras de Navidad -que no es nuestra- cambiándola por algo esencialmente mexicano. Quetzalcóatl sustituirá a los Santos Reyes a Santa Clós y a Noel”

El anuncio generó polémica en una nación nacida al amparo de la Virgen de Guadalupe, pero no eran tiempos apropiados para la protesta. El 4 de diciembre la Lotería Nacional celebró un sorteo extraordinario en honor a la divinidad prehispánica y ese mismo día la Secretaría de Educación giró una circular a los colegios de primaria para que se inculcara a los alumnos la leyenda del hombre-dios, que el escolar dibujaría “a su voluntad y gusto” hasta alcanzar las “mil estilizaciones diferentes del gran sacerdote” y es que en realidad, nadie sabía muy bien cómo era exactamente Quetzalcóatl, y las representaciones que existían de él le presentaban como un monstruo más propio de una película de terror que de una cinta navideña.

El despropósito siguió adelante y el 23 de diciembre “en el Estadio Nacional montaron la escenografía de una pirámide y hombres ataviados con indumentaria azteca celebraron con danzas y rituales en honor al dios Quetzalcóatl.

Las crónicas de los diarios muestran que no hubo una sola referencia al señor del traje rojo y saco mágico lleno de juguetes, una figura que apenas unas décadas atrás había aparecido en las celebraciones decembrinas. Sin embargo, fueron permisivos con los Reyes Magos, una tradición llegada a México durante la Colonia.

Melchor, Gaspar y Baltazar desfilaron ese día y acompañaron a Josefina Ortiz de Ayala Ortiz, esposa del presidente, a la entrega de juguetes. El templo estaba lleno de indios, chinas poblanas, doncellas y sacerdotes. Hubo incluso una banda de guerra. Pero el primer número fue el de los Reyes Magos que llegaron hasta la pirámide montada para Quetzalcóatl. Tal vez quisieron representar su rendición al culto al dios serpiente emplumada.

El moderno Quetzalcóatl con rasgos occidentales apareció. Hizo honores durante el Himno Nacional y luego subió a su templo. A su alrededor había entre 10 y 15 mil niños que habían llevado al acto. Ahí también estaban la Cruz Roja, la Asociación de Protección a la Infancia, el cuerpo diplomático, el gabinete gubernamental y el presidente acompañado de su esposa.”(2)

Afortunadamente la payasada no gustó a nadie y nunca más volvió a verse cosa semejante, “el Jefe Máximo de la Revolución” seguiría con su cruzada antirreligiosa, México sufrirá una Segunda Guerra Cristera y la dictadura del PRI duraría hasta finales del siglo XX, pero nunca a nadie se le volvió a ocurrir desempolvar a Quetzalcóatl.

Los magníficos Bully Magnets, un grupo de jóvenes mexicanos que dirigen una magnífica web de Historia, tienen un vídeo sobre este episodio poco conocido de la historia de la estupidez humana, no se lo pierdan, es uno de mis preferidos y las risas están aseguradas.

José María Ortega Sánchez

Para la Panda

NOTAS

(1) “Los cinco grandes mitos en los que se basó el mito revolucionario”

http://archivo.eluniversal.com.mx/cultura/64267.html

(2)”El año que Quetzalcóatl le robó la Navidad a Santaclós”

http://archivo.eluniversal.com.mx/cultura/64422.html

El origen de la palabra BELÉN…

CATEGORÍA: PALABRAS

                           TradicionesMonarquía católica

…y los Reyes de la Navidad

Según la RAE, belén significa:

(De Belén, localidad de Palestina en la que nació Jesucristo).

1. m. nacimiento (representación del de Jesucristo).

2. m. coloq. Sitio en que hay mucha confusión.

3. m. coloq. Esta confusión.

4. m. coloq. Negocio o lance que puede ocasionar contratiempos o disturbios. U. m. en pl. Meterse en belenes.

5. m. Méx. balsamina (planta balsaminácea).

6. m. Méx. Flor de esta planta.

estar, o estar bailando, alguien en Belén.

1. locs. verbs. coloqs. p. us. Estar embobado, en Babia.

Si pedimos a los españoles que señalen las tradiciones navideñas que consideran inherentes a nuestra cultura, no cabe duda que la mayoría haríamos referencia en primer lugar al belén, junto a los turrones, las uvas y la lotería.

Según el Evangelio de Mateo y Lucas, Jesús nació en Belén en tiempos de Hedores el Grande (que murió en el año 4 a.C.) aunque probablemente naciese en Nazaret, como parecen dar por hecho Juan y Marcos, y que tras su muerte y resurrección, se le atribuyese el nacimiento en Belén porque allí según el Libro de Miqueas nacería el Mesías (Χριστός, Cristo en griego) y además era la cuna del rey David.

La tradición de representar el nacimiento de Cristo con figuritas -o incluso mediante personas, los llamados belenes vivientes- ya plenamente enraizada en nuestra Navidad sólo lleva entre nosotros apenas dos siglos y medio, y se arraigó en España como remedio a la tristeza que a una reina nacida en Dresde e italiana de adopción, le provocó pasar su primera Nochebuena en Madrid.

Si bien los franciscanos habían introducido a partir del siglo XV en algunos conventos y monasterios españoles la tradición del belén iniciada – aunque encontramos antecedentes en los primeros siglos del cristianismo- por San Francisco de Asís en 1223 en una cueva del pueblecito italiano de Greccio, no arraiga con fuerza entre la nobleza y el pueblo de las Españas hasta el reinado de Carlos III.

Narigón como todos los Borbones y no demasiado espabilado, tenía un profundo amor por su esposa María Amalia de Sajonia desde que se casaron él con 22 y ella con 14 años, sus trece hijos dieron muestra de una felicidad conyugal bastante extraña en los matrimonios dinásticos, a lo que quizás ayudó la placentera vida que les deparó la corte napolitana en la que Carlos, allí VII , reinaba desde 1735.

Pero toda felicidad es efímera, por lo que al morir en 1759 su hermanastro Fernando VI, por cierto, otro raro ejemplo de testa coronada con una vida conyugal razonablemente feliz, a Carlos y Amalia les tocó hacer las maletas para convertirse en reyes de España.

Madrid por aquella época era una capital fea y sucia, muy diferente al soleado Nápoles que habían dejado atrás; quizás fuese la suciedad, las costumbres o la lejanía del mar, pero lo cierto es que la reina empezó a deprimirse en Madrid y en poco más de un año sus pulmones enfermos de tuberculosis y debilitados por su manía de fumarse unos puros enormes la llevaron al encuentro de Nuestro Señor sin llegar a la cuarentena., murió en septiembre de 1760.

María Amalia de Sajonia

María Amalia de Sajonia

Pero antes de darle semejante disgusto a su marido “en veintidós años de matrimonio, éste es el primer disgusto serio que me da Amalia” dijo Carlos III, la reina tuvo tiempo de pedirle en italiano o en francés –siempre firmó Amélie- ayuda para poner su belén napolitano, en el palacio del Buen Retiro, tal y como hacían en Nápoles.

Los belenes napolitanos se caracterizan por reflejar la vida cotidiana, tener muchas figuras y escenografías muy abigarradas, muy del gusto del Barroco, como si estuvieran representando una gigantesca ópera., de ahí la expresión “meterse en belenes” o el significado de belén como sitio en el que hay mucha confusión.

No logró adaptar a su mujer a Madrid, pero Carlos hizo que de palacio en palacio y de casa en casa el belenismo llegase a todos lo pueblos de España., pues los nobles y el pueblo de las Españas rápidamente copió al Rey. No era el primer belén napolitano que veía la corte, pues en Felipe V –padre de Carlos III- en su viaje a Italia de 1702, había recibido uno como regalo., pero ahora sí que cuajó la tradición.

Además de su valor religioso y artístico, el belén de Carlos III tenía un significado político, pues recogía diferentes oficios, transmitiendo la idea de que trabajar y tener un oficio era algo bueno, tanto es así que el propio Rey había realizado algunas figuras en Nápoles.

Hoy el Palacio Real de Madrid conserva el mejor belén de España, el Belén del Príncipe, encargado por Carlos III para su hijo, el futuro Carlos IV, originalmente tenía más de 6000 piezas, muchas de ellas realizadas en la Real Manufactura de Porcelana de Capodimonte, aunque hoy sólo queda una pequeña parte del belén original, que cada año se expone en el Palacio Real con un montaje diferente.

Carlos no volvió a casarse y quizás, en desagravio de su querida esposa, se convirtió en el mejor alcalde Madrid, como prueba su escultura a caballo de la Puerta del Sol…y fundó la lotería de Nacional, por lo que quizás, debiéramos concederle el título junto a su querida Amélie de los Reyes de la Navidad.

En el Museo Nacional de Escultura de Valladolid existe un belén napolitano del siglo XVIII de más de 600 figuras, una verdadera maravilla atesorada por los coleccionistas García de Castro y adquirida por el Estado en 1996.

José María Ortega

La Monarquía católica

¿Cómo debemos denominar el estado que gobernó lo que hoy es España e Hispanoamérica desde el siglo XV al siglo XIX?

CATEGORÍA: Ideas claras

                           Monarquía católica

Aunque se suele denominar Imperio español o España, ambas denominaciones son erróneas, la denominación correcta es Monarquía Católica. Tomás Pérez Vejo, uno de los mejores historiadores españoles y profesor del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH) lo explica magníficamente en las primeras páginas de su magnífico libro “Elegía criolla. Una reinterpretación de las guerras de Independencia hispanoamericanas“:

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“Y antes de seguir adelante, una precisión conceptual. El empleo del término Monarquía católica a lo largo de las páginas que siguen y no el de España, Monarquía hispánica o Imperio español obedece tanto a la realidad de la época –ésta era la forma universal como fue conocida por los contemporáneos– como, sobre todo, a que el uso de cada uno de estos términos remite a realidades conceptuales distintas. España tiene una clara connotación de Estado-nación contemporáneo, lo que resulta completamente anacrónico; la Monarquía católica sólo llegó a imaginarse así la víspera de su desaparición como institución política en la Constitución 16 de Cádiz de 1812. Las denominaciones Imperio español y Monarquía hispánica incluyen, de manera más marcada en la primera y más matizada en la segunda, claras connotaciones de estructura imperial, una organización política formada por una metrópoli y sus colonias. En sentido estricto la Monarquía católica perdió el título de «imperial», que pasó a la rama austriaca de la dinastía, con la abdicación de Carlos V, y su organización política nunca se correspondió con lo que hoy entenderíamos como un imperio. La definición jurídica más precisa sería la de «monarquía compuesta», un conglomerado de reinos, provincias y señoríos unidos por la común fidelidad al monarca. No estamos hablando de una nación española dueña de un imperio sino de una realidad política diferente, anacional en sentido estricto, con lógicas de funcionamiento propias y ajenas a lo nacional.

Utilizar el término Monarquía católica, por lo tanto, responde no sólo a una voluntad de precisión histórica sino también a la de intentar reflejar las características de esta peculiar forma de organización política que nada tiene que ver con un Estado-nación moderno, dueño o no de un imperio. Es también por este último motivo por el que se ha preferido Monarquía católica a Monarquía hispánica, en realidad dos términos prácticamente sinónimos, para evitar la connotación de una metrópoli española dueña de un imperio que esta última denominación lleva consigo.

Los procesos de nacionalización llevados a cabo en los dos últimos siglos han hecho que nos resulte extremadamente difícil imaginar un mundo en el que naciones y nacionalismos carecían de cualquier tipo de densidad política. Ésta fue, sin embargo, la situación durante la mayor parte de la historia de la humanidad, justo precisamente hasta esas décadas cruciales de principios del siglo XIX cuando la nación se convirtió en lo que nunca antes había sido: la forma única y excluyente de legitimación del ejercicio del poder. Una situación que no tenía nada que ver con la que había sido la de las grandes monarquías europeas anteriores a esa época, incluida la Católica, en las que el hecho nacional era completamente irrelevante. La acción política pasaba por ser súbdito de un monarca, no miembro de una nación.”(1)

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Tomás Pérez Vejo

Fuente: Tusquets Editores

A pesar de ello, a este estado anacional, exponente de una modernidad fracasada del que nacimos todas las naciones hispanas, España incluida, sigue denominándosele mayoritariamente Imperio español o España.

Pero de vez en cuando hay excepciones. Hace pocas semanas El País dedicó un editorial al hallazgo frete a Cartagena del galeón San José, hundido a principios del siglo XVII. No es momento de detallar  las circunstancias del hallazgo y de la peculiar batalla jurídica que Colombia, Perú, Ecuador y España parecían querer iniciar, lo importante es que en ese editorial se utilizaba Monarquía católica, y que fue leído en público por el presidente de Colombia Juan Manuel Santos. (2)

Sin duda el editorial recogía la influencia, al menos terminológica, de Pérez Vejo que es colaborador habitual de El País. Bienvenida sea.

Para Hanna Kinga

NOTAS

(1) “Elegía criolla. Una reinterpretación de las  guerras de independencia hispanoamericanas”. Tomás Pérez Vejo. Tusquets Editores, Ciudad de México 2010; pág. 16,17 y 18.

(2) El editorial de El País lleva por título “Renunciar al San José” (11/12/2015)

http://elpais.com/elpais/2015/12/10/opinion/1449775529_425291.html

En cuanto al vídeo del presidente de Colombia leyendo el editorial:

http://elpais.com/elpais/2015/12/11/videos/1449855289_232191.html

 

 

Volvemos…

Tras un parón de dos años, quienes formamos parte del proyecto Casa Korczak comunicamos que el proyecto vuelve a ponerse en marcha.

Estos dos años nos han convencido no sólo de que tenemos un buen proyecto, sino que debemos mantenerlo con las mismas bases y valores con los que nació en 2012.

Mantendremos el nombre de Casa Korczak en este blog, pero como muestra del nuevo periodo de que abrimos, agruparemos nuestras actividades bajo un nuevo nombre:

Hola Korczak

HolaKorczak

Como decíamos ayer…